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MADRES, ABUELO Y UNA INEVITABLE ANGUSTIA

La mayoría de las madres que declararon hoy son querellantes en esta causa. Luego de prestar testimonio permanecieron en la sala de juicio.

Seis madres, un abuelo y una mujer que cuidaba a una de las víctimas declararon hoy en el juicio que se le sigue al docente de San Antonio Oeste por “abuso sexual simple agravado por ser el encargado de la educación”.

Mañana continuará la audiencia con la declaración de peritos y otros testigos para finalizar el martes próximo con los alegatos de cierre de las partes.

De los 15 testigos en la lista de hoy varios fueron desistidos, lo que agilizó y redujo a cinco horas la audiencia que, en un principio, se pensó en continuar por la tarde como en las dos jornadas anteriores.

¿ESPONTANEO O INFLUENCIADO?

Esta mañana quedó más evidenciado el eje del debate. Por un lado, la parte acusadora que trata de demostrar que los testimonios de las nenas no estuvieron influenciados a la hora de declarar en las cámaras gesell, postura sostenida por los fiscales Hernán Trejo y Gustavo Arbúes junto a los querellantes Damián Torres, Claudia Pichiñán, Santiago Alonso y el defensor de menores, Juan José Alvarez Costa.

Y por el otro, los defensores particulares Emiliano Gallego y David Lawsky con la participación como auxiliar de Patricia Delgado que trabajan para certificar lo adelantado en el alegato de apertura: que el relato de la las nenas no fue inmediato sino varios días después del estallido de la situación y luego de hablar con sus padres que en la necesidad de proteger a sus hijas “tomaron como cierto un rumor”, sostuvo.

En esos ejes rondaron las preguntas de unos y otros a los testigos de esta mañana cargados de una evidente  angustia. Fueron madres y un abuelo que frente a los jueces recordaron los momentos de cambios en las conductas de sus hijas y las descripciones que dieron sobre la actitud del docente Andrés Leal, el profesor de plástica de primer grado de dos primarias de San Antonio.

DOLOR

Ninguna de esas madres jóvenes pudo evitar las lágrimas ni hablar con la garganta anudada. Coincidieron en señalar que las primeras informaciones les llegaron a través de las redes sociales y medios de comunicación que las llevaron a consultar a sus hijas para tratar de determinar si habían vivido algo de lo que se decía. 

En este sentido también coincidieron en que cada una de esas nenas les contaron a su manera una conducta que les “incomodaba” de parte del docente como sentarlas en su falda y “tocarles la cola” por encima de sus ropas. Además refirieron que empezaron contentas las clases y que luego cambiaron. Algunas no querían ir sino volver al jardín, otras modificaron sus estados de ánimo y en un caso una regresión, según señaló la mamá a quien le llamó la atención que su niña no controlara su paso a tiempo por el sanitario.

Todos denunciaron y por lo que detallaron, la primera data que tuvieron les llegó por la inmediatez e informalidad de las redes sociales y no por la escuela en forma debida, a tiempo y esclarecedora con lo que se tenía hasta ese momento. Una respuesta por mínima que fuera, tal vez, hubiera disminuido la lógica desesperación de los padres por cuidar de sus hijos.

Como en la audiencia de ayer, las objeciones de las partes llevaron también su tiempo, especialmente entre los abogados Emiliano Gallego y Damián Torres, defensor particular y querellante, respectivamente. 

 

En imagen: Gallego exhibe un documento a Torres ante la mirada atenta de los fiscales Trejo y Arbúes.