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MAS ALLA DE LOS GENES

Los ejemplos de vida siempre generan esperanzas.

16-9-26

El amor incondicional es capaz de torcer el destino. Tiene una fuerza milagrosa más allá de los años, de las trabas, de los genes. Y este parece ser el motor de una historia envuelta en una complicada realidad salpicada por la violencia, encuentros y desencuentros pero con final feliz: un padre y su hija mayor de edad, elegidos de corazón, que golpearon la puerta de un juzgado de Familia de Viedma para pedir una adopción plena con  cambio del apellido biológico que había identificado  con dolorosa carga a esta hija, trasformada ya en madre.

 

Basaron la solicitud en el vínculo afectivo que los une y el rol de padre e hija que mantienen desde la infancia. Nada más ni nada menos.

 

COMO UN CUENTO…PERO REAL

 

Hace años, una criatura debió ser internada en un hospital rionegrino producto de los golpes que había padecido en su entorno familiar. Y fue entonces que apareció como familia solidaria un matrimonio que priorizó el amor y la empatía por encima de los uniformes que vestían en cumplimiento de su función.

 

Esa nena se trasformó en la  primera hija de ambos identificandolos rápidamente como “papá” y “mamá”. Los golpes fueron reemplazados por abrazos de amor hasta que un día reapareció la madre biológica y se llevó a esa niña sin que pudiera elegir dónde continuar su vida.

La revinculación fue el fundamento técnico de quienes intervinieron en ese momento.  No sólo se retomó el lazo biológico sino también la violencia de la mano de la pobreza.

 

La adolescencia no tardó en llegar y la vida generó el primer reencuentro. Otra vez los golpes con una jovencita que queriendo escapar de ellos fue a una comisaria a pedir ayuda. Allí estaba su papá, quien intentó iniciar un trámite de guarda impedido por la progenitora biológica que además lo denunció y se le impuso una prohibición de acercamiento.

 

El tiempo siguió dando vueltas de páginas y la adolescente trasformada en mujer de la mano de su marido y tres hijos llegó de vacaciones a un conocido balneario de la costa rionegrina. Un camping fue la opción para pasar esos días. Nuevamente allí estaba su papá que se había retirado y continuaba en actividad como encargado del  lugar.

 

Ese abrazo selló años de distancias y el amor incondicional. En el camino hubo cambios como la separación de aquel matrimonio y la conformación de una nueva familia con una hija que no tardó en unir lazos de hermandad con esta mujer, cuya historia conocía a través de ese padre.

 

En noviembre de 2025 juntos iniciaron el trámite de adopción plena y a fines de julio de este 2026 la jueza del juzgado de Familia N° 11 de Viedma, Paula Fredes, firmó la sentencia.

 

SIN RECUERDOS DOLOROSOS

 

Para la magistrada no resultó necesario producir más pruebas que las reunidas por entender que esa hija se encuentra integrada al grupo familiar de su padre. “Quedó suficientemente acreditado que  han construido un vínculo de padre e hija desde que la peticionante era una niña y que ambos lo sienten así por lo que corresponde hacer lugar a la adopción plena peticionada”, sostuvo. 

 

En igual sentido se pronunció respecto del cambio de apellido. “Me resulta fácil entender, al conocer su historia de vida con una infancia marcada por la violencia y el abandono, que ya no quiera llevar un apellido que no la identifica sino que le trae recuerdos dolorosos de otros tiempos en los que el Estado le arrebató a las únicas personas que le brindaron afecto y contención cuando más lo necesitaba”, concluyó la jueza.

 

NUEVA IDENTIDAD

 

Fredes consideró que “desde el último reencuentro con su padre, esta mujer fue escribiendo otra etapa de su vida y pensó su nombre como construyendo una nueva identidad, esta vez rodeada del amor de una familia a la que siempre sintió como suya. Es tiempo que el Estado a través, en este caso, de una Jueza de Familia legalice su identidad para que nunca más tenga que soportar que la llamen por un apellido que no la representa y pueda mostrar orgullosa su documento y su partida de nacimiento, porque esta vez sí allí estará la persona que la ama y la sigue acompañado en su vida adulta: su padre”.

 

En otro tramo del fallo, la jueza le dedicó un especial y emotivo mensaje a esta hija al manifestar su convencimiento que “este próximo 24 de octubre tendrás muchísimos motivos para festejar y agradecer el día de tu cumpleaños. Me hace muy feliz pensar que quizás esta sentencia repare, al menos un poco, todo el sufrimiento que te tocó vivir.  A partir de hoy sos la hija de .. mediante el instituto de la adopción plena”.

Su  nombre también quedará registrado tal como lo deseó esta nueva mujer.