Hasta Siempre....Nilda
Se fue una gran mujer militante de la vida.
Las despedidas nunca son fáciles. Mucho menos cuando son para siempre y movilizan el afecto, como en este caso con Nilda Nervi de Belloso.
Una mujer con convicciones y militancia social, más que partidaria. Voz suave y tono pausado.
No le hacía falta más para poner énfasis en lo que creía, apoyada en esa mirada tan profunda como azul.
Con trabajo militante y convicciones se abrió paso cuando el mundo de la política era en exclusividad masculino.
Por donde anduvo dejó huella, respeto y enseñanza.
Y en esto no puedo obviar la experiencia personal de conocer de la mano de Nilda las primeras casillas que dieron nombre a “las tablitas”, un sector cercano al Lavalle y Mi Bandera, donde terminaba Viedma por entonces.
Madera y nylon negro que trataba de envolver la tibieza de las noches de invierno con poca ropa y comida. La mayoría mujeres solas con hijos que se iban a trabajar con el corazón dividido por las criaturas que dejaban a la intemperie del más mínimo riesgo.
Colectas y plata del bolsillo propio para dar un respiro a la miseria.
Fue concejal, diputada, funcionaria pública y la primera mujer Defensora del Pueblo en Río Negro. Como olvidar la anécdota de la apurada sacada del delantal que atajaba la harina de los ñoquis cuando le avisaron de la Legislatura que la habían elegido y que debía estar allí.
Una rápida pasada por el espejo para verificar que no quedaban rastros de la masa y a emprender otro desafío!.
Escarbando rápidamente en la memoria, en la Defensoría del Pueblo también dejó huellas y abrió puertas con una mirada de género, escuchando a mujeres y accionando contra el maltrato laboral, entre otras improntas que le imprimieron el perfil que debía cumplir un órgano de control del Estado como éste.
Nilda fue todo eso pero con prioridad madre, abuela, esposa e hija. Su mamá vivió con ella hasta cuando los 90 largos no le permitieron autonomía. Desde entonces la visita al geriátrico fue diaria para Nilda hasta los 100 de esa mamá que incluyó festejo de cumpleaños, música y familia.
Sólo un recuerdo para una mujer que no olvidó sus orígenes y el contacto igualitario con el resto. Siempre con tono amable, seguramente sostenido desde que ayudaba en el almacén familiar.
Las despedidas nunca son fáciles. Anudan la garganta y estrujan las emociones.