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Piden Prisión Por La Muerte De Caracciolo

El Tribunal ya lo declaró culpable y ahora resta la aplicación de la pena.

 

 

Una condena de ocho años de prisión pidió la acusación para Yuthiel Huinca por la muerte de Jonhatan Caracciolo, ocurrida el cuatro  de julio de 2023 en el barrio 22 de Abril de Viedma.

Aquella noche fría la víctima salió a comprar pan, cruzó la calle para comentar con unos vecinos la incesante balacera que se escuchaba en un sector del barrio hasta que una bala perdida hizo blanco en su pecho y le causó la muerte. Solo alcanzó a decir “me dieron!” y correr hasta la puerta de su casa para advertir a su familia lo ocurrido.

El fiscal Guillermo Ortiz con la adhesión del abogado querellante Favio Igoldi pidieron al Tribunal que Huinca –ya declarado culpable- sea condenado a ocho años de prisión por el delito de “homicidio culposo en concurso ideal con portación ilegal de arma de guerra”.

En tanto los defensores oficiales Pedro Vega y María Paz Alvarez en representación del imputado se pronunciaron por la pena mínima de tres años y seis meses de prisión, condena que además solicitaron sea unificada a la que actualmente cumple por igual monto y que corresponde a un delito cometido mientras Huinca era menor de edad.

AGRAVANTES

Para el fiscal la conducta del imputado de portar un arma y dispararla más de 50 veces en un barrio poblado causando la muerte de Caracciolo fue “temeraria”.

Consideró que la pena a aplicar “deberá reflejar el grado de imprudencia desplegado” que provocó la máxima gravedad como es la pérdida de la vida.

Puntualizó que la actitud de Huinca de ingresar al barrio en moto, disparar medio centenar de veces en la vía pública en medio de la noche significó también “un profundo desprecio por los demás  y conciente de lo que hacía”.

Ortiz se refirió también a la extensión del daño tras la muerte de Caracciolo: dejó una mujer sola con cuatro hijos en medio de un profundo dolor, desprotección, con carencias económicas que aumentaron y proyectos de familia que no se cumplirán.

Respecto de Huinca hizo referencia a su juventud, aclarando que “eso no es un atenuante automático”. Destacó la falta de arrepentimiento y “la actitud distante” que el imputado mantuvo durante el juicio.Como agravantes consideró el resultado muerte de un inocente “aunque fue culposo, no lo quiso matar”, fue conciente de lo que hacía, dejó una familia sin padre, ausencia de empatía, conducta imprudente, aprovecharse de la nocturnidad y desplazarse en moto para eludir a la policía, así como la cantidad de disparos gatillados.

En tanto, Ortiz tuvo en cuenta como atenuantes la falta de antecedentes computables al momento del hecho, ausencia de dolo (voluntad deliberada y consciente de cometer un delito), ponderando los agravantes como de mayor peso y sosteniendo que lo ocurrido “no fue un accidente inevitable sino una decisión”.

INOCENTE

Por su parte, el defensor oficial Pedro Vega cuestionó la postura del fiscal que sostuvo “un alegato más propio de un homicidio doloso” a pesar de calificar el hecho como culposo.

Reiteró que Huinca no tuvo la intención de matar y que la acusación ha mantenido una doble valoración  de la conducta de su defendido.

Pidió al Tribunal que no tenga en cuenta la condena de tres años y seis meses que actualmente cumple Huinca porque corresponde a hechos cometidos mientras era menor de edad. Recordó las normativas que así lo establecen y pidió que su defendido sea considerado autor primario.

Descartó el miedo barrial referido por el fiscal respecto del imputado y pidió al tribunal integrado por los jueces Marcelo Chironi, Carlos Reussi y Marcelo Alvarez que ponderen la ausencia de dolo, carencia de antecedentes, el arraigo que mantiene, su rol familiar en lo emocional y aporte económico, su juventud con su reciente mayoría de edad, entre otros conceptos.

En su alegato, Vega también le respondió al fiscal respccto de la falta de arrepentimiento del imputado y en este sentido el defensor enfatizó que “no se puede esperar arrepentimiento de algo que no se hizo”, sosteniendo la inocencia de Huinca. Además destacó que no fue sólo un arma la que fue disparada aquella noche.

Pidió que sea aplicado el mínimo de la pena de tres años y seis meses de prisión y que sea unificada a la que actualmente cumple el imputado por el mismo monto y que corresponde a hechos cometidos cuando era menor de edad.

MOMENTOS DE DOLOR

Las lágrimas fueron inevitables para un lado y para otro. La mujer de Caracciolo y madre de su único hijo fue la primer testigo en declarar y poner palabras al dolor que sigue  latente. Una pérdida de afecto y contención que profundizó vulnerabilidad. “El trabajo de los dos ayudaba, no faltaba la garrafa ni leña. Ahora no alcanza, a veces, ni para un kilo de pan”, graficó.

A ese relato se sumaron los de sus dos hijos mayores que describieron a la víctima como un padre  para ellos y a la vida difícil en la que ahora se encuentran no sólo en lo emocional sino en el sostenimiento económico.

Lucía Artiaga, pareja de Huinca y madre de su hija pequeña, mantuvo un relato similar: una ausencia que se sufre desde lo emocional y  lo económico. “Antes pagaba las cosas de la casa  y ahora tengo que hacer malabares”, sostuvo al referirse a su situación a partir de la detención de su pareja. Dijo recibir ayuda de su familia y la de Huinca, describiendo como una situación difícil la contención de sus dos hijas. Las lágrimas también fueron inevitables, generando el único gesto afectivo del imputado durante el juicio que se levantó para abrazar y besar a su mujer cuando terminó el testimonio.

Al término de la audiencia los abrazos incluyeron a familiares y amigos.

Un silencio profundo se mantuvo en el auditorio, traduciendo el dolor compartido con la diferencia que  para una de las partes será para siempre.

 

                                                        Estela Jorquera